
Los consumidores tenemos que pagar unos precios desorbitados para comprar fruta y verdura cuando ni la mitad de este dinero llega a los propios agricultores.
Los consumidores tenemos que pagar unos precios desorbitados para comprar fruta y verdura cuando ni la mitad de este dinero llega a los propios agricultores. Estos trabajadores llevan quejándose desde hace mucho tiempo y con toda la razón. Trabajan y a cambio sólo les dan un dinero que casi no les es suficiente para poder tirar adelante. Esto es una injusticia que ha de cambiar; no es normal que cuando se va al mercado uno tenga que gastar más de lo normal en productos básicos y encima que las distribuidoras se queden con la mayor parte de los beneficios. Se tiene que respetar este oficio porque, además, todos dependemos de él.
Noticia extraída de: La Vanguardia